El lugar de trabajo: ¿un edificio o un concepto virtual?

El lugar de trabajo: ¿un edificio o un concepto virtual?

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A lo largo de los años, la tecnología ha revolucionado el mundo en el que vivimos. Al principio, como seres humanos, creamos y desarrollamos tecnologías digitales para mejorar nuestras vidas. Algunos podrían argumentar que sí, otros podrían no estar de acuerdo. Independientemente de la posición que tomes, un hecho es innegable: la tecnología está cambiando nuestras vidas cada segundo del día.

En primer lugar, las dos palabras inglesas “digitization” y la “digitalization” son dos conceptos que muy a menudo se confunden y se usan mal, y es comprensible. El primero se refiere a la transformación del material de origen físico en un formato digital. La “digitalisaction”, por otro lado, es un resultado de la “digitisation” y no puede ocurrir sin ella. La digitalización es más complicada y no tiene una sola definición comúnmente aceptada. Gartner en los Estados Unidos la describe como “el uso de las tecnologías digitales para cambiar un modelo de negocio y proporcionar nuevos ingresos y oportunidades de producción de valor”, lo que resume la noción generalmente aceptada de este complicado término.

Una vez establecida la diferencia entre las dos palabras muy parecidas (diferencia de dos letras en inglés en español, se usa la misma palabra), podemos ahora examinar con precisión cómo las tecnologías digitales están afectando a nuestras vidas, y concretamente al lugar de trabajo.

El lugar de trabajo se está desplazando parcialmente a la casa

Un estudio realizado por el Banco Central Europeo (BCE) reveló que aproximadamente el 86% de las empresas han adoptado la tecnología digital con grandes datos (digitization), y el 79% con el comercio electrónico (digitalización). El aspecto cada vez más virtual de la realización de negocios ha hecho que los acuerdos de “trabajo desde casa” sean cada vez más viables y populares en los últimos años. El porcentaje de empleados que a veces trabajan desde casa en la UE ha aumentado del 7,7% en 2008 al 9,6% en 2017. Con el uso generalizado de dispositivos conectados en el mundo moderno, esta es ahora una opción más factible sin interrumpir el flujo de trabajo. Pero, ¿por qué exactamente una empresa aceptaría un acuerdo de “trabajo desde casa” cuando los empleados podrían simplemente sentarse y ver las series todo el día?

Irónicamente, el trabajo desde casa ha demostrado aumentar el rendimiento como lo experimentó Best Buy en los EE.UU., con un aumento del 35% en la productividad como resultado de su programa de trabajo flexible. El “Ambiente de Trabajo de Sólo Resultados” (ROWE) alentó a trabajar desde cualquier lugar y en cualquier momento, alejándose de las tradicionales 40 horas semanales que se pasan en una oficina. Además, el 54% de la gente dice que su casa es el lugar ideal para realizar muchos trabajos importantes.

Desde la perspectiva de un empleado, trabajar desde casa proporciona la posibilidad de ajustar el ambiente de trabajo a las circunstancias de cada uno y evitar las distracciones de la oficina que a veces pueden molestar. Los trabajadores también ahorran un tiempo precioso y dinero en los desplazamientos, lo que conduce a un menor estrés, un aumento de la motivación y, sobre todo, a un planeta más verde para todos nosotros. Global Workforce Analytics estima que el teletrabajo podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 54 millones de toneladas cada año si las personas trabajara desde casa sólo la mitad de la semana laboral.

Actualmente, las personas que trabajan desde sus casas en los Estados Unidos ahorran 3,6 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año. Para replicar esos resultados, se necesitaría la plantación de 91 millones de árboles para compensar el mismo nivel de emisiones, según los datos de 2017.
Las investigaciones han revelado que el 86% de las personas prefieren trabajar solas para “alcanzar la máxima productividad”, lo que hace que el teletrabajo sea ideal para producir resultados de alto nivel. Esto representa una oportunidad para matar a dos pájaros de un tiro contribuyendo a preservar la salud del planeta y optimizar la productividad profesional desde la comodidad de su propio hogar.

Además del aumento de la productividad, las propias empresas también disfrutan de numerosos beneficios al tener personas que trabajan desde su casa. A menudo, la instalación de los equipos y programas adecuados para los empleados puede ser costosa. Sin embargo, este gasto inicial genera entonces una serie de beneficios a largo plazo. Por ejemplo, se requiere menos espacio de oficina, lo que a su vez redunda en menos necesidades de instalaciones y gastos a largo plazo, la posibilidad de ubicar estratégicamente a los empleados cerca de clientes importantes para incrementar la interacción cara a cara y la capacidad de respuesta, y aumentar la permanencia del personal para preservar los conocimientos y el know-how.

Todo el concepto de “teletrabajo” puede parecer una bonita, aunque esto plantea cuestiones relativas al equilibrio entre el trabajo y la vida privada, con el riesgo de que uno llegue a dominar al otro. Se ha vuelto cada vez más común que las preocupaciones relacionadas con el trabajo sigan a los empleados fuera de las horas de trabajo. Los beneficios de los dispositivos conectados que mantienen a todos los miembros del equipo actualizados se han desviado para mantenerlos excesivamente actualizados y hacerles sentir que están constantemente en el trabajo.

Establecer una clara línea de separación entre la vida profesional y la personal es imperativo para la implementación exitosa de un sistema de trabajo a distancia. Cuando esa línea de separación está claramente arraigada y se logra el equilibrio adecuado, una causa potencial de ansiedad se transforma en un mundo de oportunidades ilimitadas.

¿Debemos mantener la oficina o simplemente todo el trabajo desde casa?

Con el rápido avance de las tecnologías digitales, ¿son necesarias las interacciones cara a cara? Todos podemos vivir en un espacio digital y seguir interactuando con clientes y empleados a través del mundo conectado, ¿verdad? Algún nivel de interacción física es esencial tanto para los clientes como para los trabajadores de la oficina y seguirá siendo necesaria por varias razones.

En primer lugar, es importante que el entorno de trabajo no se viva como una red social o una realidad virtual donde se realizan negocios. La distinción entre ambos se afirma más fácilmente con un edificio y su entorno profesional apropiado. Esto es fundamental para recordar a los trabajadores la profesionalidad que debe mantenerse en todo momento e infundir confianza a los interesados para mantener una buena imagen de marca. El espacio físico de las oficinas también aporta muchos beneficios subconscientes, que apoyan un comportamiento profesional en la toma de decisiones clave y en las operaciones cotidianas.
En segundo lugar, ciertas funciones comerciales no pueden transferirse al espacio digital. Por ejemplo, la negociación de contratos con partes externas requiere una interacción cara a cara para utilizar con éxito la inteligencia emocional y mantener una relación verdaderamente personal con los clientes.

La colaboración interna es otro ejemplo de por qué el componente de ladrillos y mortero cimienta un negocio. Asegura una fuerte coordinación, una cultura de empresa e incluso la rutina diaria de salir del pijama y entrar en la mentalidad de trabajo.

Es importante señalar que no todo el mundo abrazará la tendencia digital. Algunos todavía apreciarán entrar en su oficina y sentarse en su escritorio para ir al grano. Los expertos con años de experiencia deben ser retenidos y una oficina o los cafés diarios pueden ser los beneficios no financieros que los mantienen con la empresa. Si se quita la oficina, esencialmente se está eliminando a ciertas personas, lo que no se puede compensar con ninguna cantidad de dinero.

Inteligencia artificial vs. humanos

La creencia de que la inteligencia artificial (IA) y los robots están reemplazando a los humanos ha estado ganando terreno desde hace algún tiempo. La IA está indudablemente en aumento en todo el mundo, Gartner calcula que “el valor comercial global derivado de la inteligencia artificial se proyecta en 1,2 billones de dólares en 2018, un aumento del 70 por ciento desde 2017”. Además, se prevé que el mercado de la IA se convierta en una industria de 190.000 millones de dólares para 2025, lo que hace que sea algo inevitable ahora y en el futuro.

La aplicación más evidente de la IA es en la automatización de tareas a través de una serie de industrias que están abrazando la transición digital. La interpretación y la aplicación de los datos se lleva a cabo ahora a través de ordenadores con escasa participación humana. Otro aspecto en el que la IA tiene una fuerte presencia es en las tareas repetitivas que no requieren un alto nivel de habilidad. Por lo tanto, en algunos casos se ha vuelto más eficiente y rentable utilizar simplemente robots y abrazar la cultura de la IA.

Esto no significa que los robots sustituirán a los humanos, sino que se aligerán las tareas aburridas les da más libertad y creatividad para dedicarse a actividades más emocionantes. La IA debe ser considerada como un asistente y no como el enemigo. Adoptar la IA trae claros beneficios, como el aumento de la capacidad de trabajo y las capacidades de los empleados. La oportunidad de aprovechar estas ventajas ya está aquí, ya que la proporción de trabajos que requieren habilidades de IA ha crecido 4,5 veces desde 2013.

La IA lleva con nosotros más tiempo del que pensamos, sólo que no hemos sido conscientes de ello. Uno de los hechos más interesantes de la IA es que sólo el 33% de las personas piensan que usan tecnología que incluye inteligencia artificial. El número real es, sorprendentemente, mucho más alto – el 77% utiliza realmente un servicio impulsado por la IA, lo que hace que la adopción de la IA en los procesos de trabajo sea un paso natural e incremental para los humanos.
Los robots sin duda tienen capacidades más allá de las de la humanidad, pero lo mismo puede decirse de los humanos en comparación con los robots. La IA no entiende los pensamientos irracionales y no proporcionará la compasión emocional requerida por los humanos. La gente busca validación y justificación para sus sentimientos en tiempos difíciles y los robots no pueden proporcionar este elemento humano necesario. Además, los humanos siempre preferirán interactuar entre ellos. La IA nunca será capaz de entender los detalles matizados de una situación y, sin importar cuánto avance el desarrollo de la IA, los robots no sacarán a los humanos del lugar de trabajo por completo.

Por lo tanto, la dicotomía “IA vs. humanos” debería ser en realidad una colaboración de “IA con humanos”. Desde los teléfonos inteligentes con los que todos interactuamos diariamente, la IA es parte de nuestro sustento y mejora nuestras experiencias diarias. Simplemente tenemos que adoptar la misma mentalidad para incorporar la cultura de la IA en las prácticas comerciales, y entonces surgirán muchas oportunidades y posibilidades y se harán asequibles.

Las tecnologías digitales se han convertido en un requisito previo para las empresas de hoy en día

Con el mercado público mundial de los ordenadores en la nube que alcanzará los 258.000 millones de dólares en 2019 y la inteligencia artificial que impulsará la rentabilidad en un 38% y generará 14 billones de dólares de ingresos adicionales para 2035, la adopción y acogida de las tecnologías digitales es, sin duda, primordial para cualquier negocio competitivo. Es comprensible que haya ciertos temores con respecto a un espacio cada vez más digital, pero los beneficios y las posibilidades que pueden lograrse son enormes. La realidad es que la tecnología digital ya no es un lujo, sino una necesidad. Un sistema de almacenamiento basado en la nube es utilizado actualmente por el 90% de las empresas de una forma u otra, permitiendo el acceso a los datos en cualquier momento y lugar.

Los cambios tecnológicos en todas las industrias subrayan los beneficios del “aprendizaje a lo largo de la vida” y están permitiendo a los humanos ejercer una inmensa influencia en el mundo. Ayudar y preparar a las empresas y a los individuos para la era digital que ya está dando forma al mundo en el que vivimos, sentará las bases para un futuro próspero para todos nosotros.